Cuaderno de tesis

Filtros de lectura

Posted by Marita Grillo en 09/16/2009

Si queremos magnificar lo que vemos, usamos lupa; si queremos acercar a la visión un objeto distante, usamos binoculares y ajustamos las lentes hasta verlo con nitidez; para apreciar los astros, nada mejor que una visita nocturna al Planetario, para verlos con telescopios.

Así, vemos los objetos según necesitamos, aplicando diversas clases de lentes.

Pensaba en esto cuando les propuse en el post anterior la idea de filtros de lectura. Desde el primer post, cuando me referí a organizar nuestros registros para diversos usos de la bibliografía, estaba apuntando a que cuantas más unidades de entrada construyamos para el material, este nos dará más resultados. En este sentido, filtro sería una lente (como usan los fotógrafos) y también un tamiz o destilador.

¿Cuáles serían, concretamente, algunos de esos filtros? Les comparto mi experiencia de tesis.

1. Preparé fichas de registro de bibliografía de todo el material impreso. En ellas se encuentran los datos básicos sobre el material: autor, título, pie de imprenta. Además, puse de dónde obtuve el material, un número de registro (de mi base de datos general, o sea de mi biblioteca completa) y otras observaciones.

Ficha 1

Ficha 1

 

En la Ficha 1, verán que, además de estos datos, incluí instrucciones de uso del material: este capítulo me sería útil para dos: el estado de la cuestión (Edoc) y el apartado de cultura argentina de la caracterización de los años veinte.

En la Ficha 2, me agregué otras instrucciones de uso, viendo el libro como un proveedor de contenidos y como una especie de metatexto en acto sobre cómo se hace una tesis.

Ficha 2

Ficha 2

2. Preparé fichas de resumen y citas. En ellas, condensé las ideas más importantes, y, todo lo que me parecía valioso o importante como para ser citado, fue copiado textualmente, con indicación de página.

Para esas fichas usé hojas más grandes, usando papel A4 cortado al medio. Siempre las escribí de un solo lado, como para tener todo a la vista.

3. Hice fichas de mi objeto de estudio. Me dediqué a revistas culturales, así que número por número, nota por nota, hasta la publicidad, todo fue a fichas, que después ensobraba para cada número.

4. Hice fichas de biografías. Necesitaba tener un quién es quién, así que en fichas pequeñitas anotaba toda la información que iba encontrando sobre los personajes y protagonistas de mis revistas. Esto me sirvió tal vez no para redactar la tesis, sino para conocerlos mejor.

5. Hice cronologías, usé cronologías: de hechos mundiales, de acontecimientos nacionales, de historias de diarios y revistas, de movimientos culturales. Me sirvieron como guía para entender lo que pasó en el decenio, para entender mejor los antecedentes (el Centenario) y lo que sucedería después (los treinta). Tal vez no las usemos más que para nosotros, pero eso es bastante.

 

 

 

 

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